Juan Carlos Aguirre.
Ciencia Política.
“ Las fronteras de la anarquía/miedo hobbesiano pueden volver a trazarse (a través de un cambio de alianzas y de pertenencia a bloques, pero nunca podrán eliminarse en ausencia de un Leviatán. Allí donde las fronteras del miedo hobbesiano hayan sido eliminadas entre dos países, la cooperación política y económica entre ellos se alcanzará con mayor facilidad”. ( Sanders, D. 1996: 635)
Bajo que condiciones opera el principio de reciprocidad. Esta es una cuestión fundacional en cualquier análisis de política exterior que se pretenda a bordar, sobre todo cuando se acepta el supuesto a mayor integración, mayor interacción y, por lo tanto, mayores probabilidades de conflicto.
En el caso chileno, se vislumbra, en un primer acercamiento (de forma algo superficial ), que para Chile, las “alianzas estratégicas” fuera de la región parecen ser los objetivos a perseguir por parte de las autoridades como de los decisores, lo que pude ser demostrado observando los acuerdos con grandes potencias mundiales en el ámbito económico, denostando el proceso de integración regional el cual, a su vez, ha sido un elemento fundamental para la estabilidad de las relaciones fronterizas. Así, se infiere, rápidamente, que al parecer la integración política entre Estados-nación entre los países sudamericanos es escasa, ya que, descansa, exclusivamente, en la existencia de intereses comunes entre éstos. Es decir, los alcances de la política exterior de Chile, al parecer, se sustenta en un interés nacional ( a diferencia de los intereses comunes, exclusivamente fronterizos ) neutral (alianzas), que se materializan por medio de un modus operandi bilateral o de privatización de los conflictos. Por lo tanto, la pregunta central que guiará esta investigación, dice relación con el ¿ Por qué Chile a privilegiado una política exterior de alianzas estratégicas por sobre una de integración regional?. Una respuesta previa tendría que ir dirigida hacia la indagación en una teoría de los intereses, en donde puede fundamentarse bajo la noción del interés nacional ( visión clásica del realismo ), si entendemos los principios de la maximización de beneficios. Entonces, también entendemos la forma en que los Estados-nación tratan de especificar, proteger y promover sus intereses. Podemos asumir sin problemas que es “del interés de un Estado” el maximizar sus intereses. Pero eso no equivales a decir que el principio de maximización de beneficios revela todo lo que necesitamos saber sobre la protección y promoción de los intereses. Los intereses han de considerarse en su contexto histórico. Antes de que podamos especular de forma inteligente bien sobre las consecuencias de que los Estados tengan intereses en conflicto o solapados, necesitamos saber que es lo que los líderes consideran intereses de sus respectivos Estados. Esto sólo puede hacerse a través de un trabajo empírico laborioso, extenso y difícil. ( Sanders. 1996: 625)
Aquí, se asume el supuesto teórico del llamado realismo concesional que señala que “el sistema internacional esta caracterizado por la anarquía y la autoayuda. En ausencia de una autoridad efectivamente cohesionante y única, el Estado-nación a de recurrir fundamentalmente, aunque no exclusivamente, a sus propios esfuerzos para proteger los intereses económicos y de seguridad de sus ciudadanos”.
En el actual contexto mundial, pude suceder perfectamente que los Estados se preocupen menos por los beneficios relativos cuando tratan con aliados o naciones amigas. Sin embargo, el argumento fundamental es que cuando Estados “reales” tratan con aliados a largo plazo, el carácter general de su interacción es fundamentalmente diferente del tipo de interacción que tiene lugar cuando tratan con Estados con respecto a los cuales conservan una suerte de miedo hobbesiano. Así, de modo invariable, se asume que los Estados ven a sus pares como amigos o enemigos, ya sean reales o potenciales. (Sanders. 1996: 633)
La integración regional o las alianzas estratégicas. Esa es una disyuntiva difícil de aclarar y que va en directa relación con los Estudios Internacionales y la política exterior de los países. Por lo tanto, primero hay que señalar que la Teoría de las Relaciones Internacionales comienza a adquirir un corpus teórico recién en el siglo XX. Lo anterior se desarrolla al alero de la ciencia política, más bien, la ciencia política en su doble desempeño de estudiar, de una parte los fenómenos del poder y, de otra, la organización institucional de los Estados ha monopolizado el estudio de los asuntos internacionales en un amplio sentido (Ortiz. 2000: 18), es decir, se entiende a las relaciones internacionales como una sub-disciplina de la politología, básicamente por los conceptos de poder y dominación que parecen como constantes durante el análisis empírico del sistema internacional.
Sin embargo, paralelamente se ha desarrollado toda visión del cuerpo teórico de la sub-disciplina que da cuenta de los denominados “debates” de las relaciones internacionales. Así, hay autores como Eduardo Ortiz que señalan que el desarrollo de los estudios internacionales se ha dado a partir de tres “paradigmas” que son el idealista, el realista y el estructural-funcionalista. (Ortiz. 2000: 75)
Dejando de lado esta discusión, se debe señalar que el debate más reciente en las relaciones internacionales dice relación con la teoría de los regímenes internacionales, la cual se expresa en que el concepto de régimen internacional (categoría central en la Economía Política Internacional, aunque empleada en general en las Relaciones Internacionales) es casi exclusivamente un producto del diálogo neorrealismo-neoliberalismo (Salomón. 2002: 19) y la teoría de la integración regional (de la cual se da cuenta más adelante). Es así que, bajo este cuadro discursivo-fenomenológico, recién durante la década de los 90’ comienza a desarrollarse en la teoría de las relaciones internacionales estas disputas de carácter conceptual, bajo el alero de, fundamentalmente, politólogos y de los enfoques dicotómicos entre neorrealistas v/s neoliberales (Salomón. 2002: 2). El hecho de que recién en la década pasada comienza esta porfía, da cuenta de lo incipiente de la cuestión, lo que también se explica por el desarrollo del enfoque neorrealista-neoliberalista ( su convergencia), fundamentalmente de Keohane y Nye , quienes proponen (desde el neoliberalismo) que es el Estado el que aún continúa siendo un actor importante, más no es el único determinante, adquiriendo relevancia el sistema internacional, donde se considera que es posible utilizar la guerra para lograr la paz pero con límites, en este periodo surge la teoría de la sospecha, es decir, la guerra preventiva, por tanto se hace necesario realizar acuerdos regionales y supranacionales, lo que implica el surgimiento de interdependencias complejas entre los Estados, generalmente. Lo precedente, lo configuran a partir de su real convicción de dar cuenta de un enfoque válido para conceptualizar ciertos aspectos de la realidad internacional- con el enfoque de la interdependencia, dedicado al análisis de las relaciones transnacionales. (Keohane y Nye, 1988: 23-24) por lo tanto, “la internacionalización de la economía mundial ha llevado a las grandes democracias industrializadas a una interdependencia compleja, caracterizada por la existencia de múltiples problemas en la política mundial, numerosos actores (no solo los Estados), y la ineficacia del uso de la fuerza para la resolución de muchas cuestiones”.
( Keohoane. 1996: 674). Sin embargo, es necesario aclara que este modelo de análisis de la política internacional es un tipo ideal, pero sin duda, contrastable en la realidad, de forma general.
La interdependencia compleja, señala Keohane, expresa anomalía en tres dimensiones: 1) el Estado, que siendo aún el actor más importante en la política mundial, ha dejado de tener el papel predominante que tenía en el pasado; 2) las democracias liberales tienen un comportamiento en política exterior que es diferente al de los regímenes no democráticos. Dependiendo de la definición que cada uno adopte, o bien las democracias liberales no se enfrentan entre sí en absoluto, o bien lo hacen mucho menos de lo que cabría esperar; 3) la tercera anomalía, se refiere al papel fundamental de las instituciones internacionales en la política mundial contemporánea, en donde estas se definen como “conjuntos de reglas (formales e informales) duraderas y conectadas, que prescriben comportamientos, limitan la actividad y dan formas a las expectativas”. ( Keohane. 1996: 675-676). Así, el hecho de que los Estados apoyen y proliferen este tipo de estructura internacional obliga pensar que tales instituciones, realizan eventualmente, algún servicio a sus intereses, o por lo menos, los protegen en cierta medida, ante la inexistencia de un gobierno común, en forma, si se quiere, de Leviatán.
Siguiendo el mismo enfoque antes señalado ( que es multidimensional), la teoría de la integración regional, señala, en primer lugar que se avoca a la creación y mantenimiento de intereses y variados patrones de interacción entre unidades previamente autónomas
( Ibáñez. 1999: 2) además, ésta teoría aporta al cuerpo teórico de la teoría de las Relaciones Internacionales, distinguiendo y aclarando conceptos que desde el debate contextual se prestan a variados usos y confusas interpretaciones. Así, se diferencia entre:
1) regionalismo, en donde la integración regional se entiende como proyecto fundamentalmente político.
2) Regionalización, en donde la integración regional se vislumbra como proceso
3) Regionalismo abierto, se sustenta en la estrategia de desarrollo planteada por la CEPAL para América latina y el caribe, plan fundamentalmente de complementariedad económica. ( Ibáñez. 1999: 4)
En este documento se pondrá énfasis en la teoría de la integración regional como “regionalismo o proyecto” en detrimento del proceso (regionalización), básicamente, porque este fenómeno comporta la intensificación de las relaciones entre actores estatales y no estatales que forman parte de una misma región, pero a diferencia del regionalismo, el carácter político o el referente institucional de estos procesos no siempre están presentes ni es necesario que lo estén por ser, generalmente, un proceso de complementariedad económica.( Ibáñez. 1999: 4)
Por otro lado, un estudioso de la teoría de la Relaciones Internacionales a nivel latinoamericano, el profesor Carlos Murillo, se refiere a los regímenes de integración regional (en un intento de fusionar y conceptualizar las teorías de regímenes internacionales y teoría de integración regional) como un progreso en los estudios internacionales, aunque reconoce que aún hay un vacío respecto a este fenómeno y a aspectos puntuales como el de la “dimensión política de la integración regional” ( Murillo.2004: 14). Esto obliga a observar el problema a partir de elementos definidos previamente, tales como: la interacción entre estructuras internas y externas frente a los procesos regionales; las fuerzas y factores condicionantes de la integración; los objetivos políticos, económicos y sociales de los actores; la dinámica de las negociaciones en el marco del proceso regional; y las estrategias y acciones de los miembros de un esquema regional para atender el proceso de integración. Sin embargo, muy a menudo se tiende a confundir regionalismo e integración regional, sobre todo al no reconocer que se trata de procesos de un fenómeno específico: regionalización ( Murrillo. 2004: 14), posición similar a la expresada por Ibáñez en torno a la diferenciación conceptual. Pero aún más, el análisis se limita al ámbito económico, dejando en segundo lugar o incluso abandonando los ámbitos político y de seguridad. Por eso se habla de regionalismo económico, pero la integración política es distinta de esos esquemas. Se entiende como el proceso que tiene lugar cuando “un grupo de naciones llega a formular e implementar regularmente decisiones públicas vinculantes por medio de instituciones y/o procesos colectivos más que medios nacionales formalmente autónomos”. Por consiguiente, la integración puede ser definida como “la evolución, a través del tiempo, de un sistema de toma decisiones colectivo entre naciones”. Por lo tanto es posible hablar de profundidad o extensión de la integración que responde a la relación entre orientación y adaptación lo cual corresponde al grado en que los agentes se orientan hacia la estructura integrada y se adaptan a las directrices que generan las instancias regionales ( Murillo. 2004: 18). Por otra parte, el «dilema de la integración» adquiere relevancia, pues se debe tener en cuenta que la integración ofrece beneficios importantes, pero también serios desafíos al Estado. Además, cada estado enfrenta restricciones distintas para determinar su política integracionista, que responden a la posición internacional, a la estructura doméstica y a otros aspectos. Esto genera un dilema constituido por los pro y los contra de la integración regional, frente al cual aparece el “dilema de la alianza”, pues el impacto de la integración es mucho más amplio que el de la construcción de alianzas. ( Murillo. 2004: 21)
Ahora, por lo tanto, el fenómeno de la construcción de las alianzas estratégicas, por las cuales entenderé “ un intento por conformar uniones entre distintas entidades autónomas (generalmente Estados) con el fin de planear o dirigir un conjunto de actividades tendientes a determinar tanto la política exterior como la seguridad” ante la falta de un cuerpo teórico específico en la materia, se debe abordar desde la experiencia de los acuerdos internacionales firmados por un país determinado en virtud del planeamiento de sus respectivas políticas exteriores.
Por último, cabe señalar, que para el caso latinoamericano, al parecer, el proyecto de integración regional que ha sido el elemento estratégico central para la estabilidad de las relaciones fronterizas, sin embargo, tal situación ha devenido en un desapego a tal proyecto en el tiempo. Así, en los últimos años, el objetivo primordial de la política exterior vecinal ha sido consolidar relaciones estable y claras, antes que persistir en equilibrios precarios bajo la constante amenaza de tensiones en la frontera ( Fuentes. 1997: 12). Por lo tanto, se advierte que la relación “a mayor interdependencia, menor posibilidad de conflicto” no es tomada en consideración al diseñar la política exterior. Así, se infiere que la integración política entre Estados es escasa en América Latina, ya que tiende a descansar, exclusivamente, en la eventual existencia de “interese comunes” entre éstos. Es decir, la posición chilena va en dirección, como lo señala el supuesto, en privilegiar el interés nacional, definido como términos de poder, concepto que proporciona el vínculo entre la razón que intenta comprender la política internacional y los hechos que deben ser comprendidos (Morgenthau. 1990: p. 45) neutral (alianzas) que se materializa por medio de un modus operandi bilateral o de privatización de los conflictos. Al parecer, el miedo hobbesiano muestra su “mejor cara” en las relaciones vecinales de los países de la región.
Bibliografía
• Fuentes, Claudio. Interdependencia y seguridad en el Cono Sur. FASOC, Año 12, N1 1, enero-marzo 1997.
• Goodin, Robert y Klingemann, Hans-Dieter( editores). Nuevo manual de ciencia política . Ediciones. ISTMO. Madrid, España. 2001.
• Ibañez, Josep. El nuevo regionalismo latinoamericano en los años noventa. Revista electrónica de estudios internacionales. 2001. www.reei.org
• Keohane, R y Nye, J. Poder e interdependencia: “La política mundial en transición. GEL editores. 1988.
• Morgenthau, Hans. J. “Escritos sobre política internacional”. Tecnos. Madrid, España. 1990.
• Murillo, Carlos. Aproximación a los regímenes de integración regional. Revista electrónica de estudios internacionales. 2004. www.reei.org
• Ortiz, Eduardo. “El estudio de las relaciones internacionales”. Fondo de cultura económica. Santiago, Chile. 2000 .
• Salomón, Mónica. La Teoria de las Relaciones Internacionales en los albores del siglo XXI: “Diálogo, disidencias y aproximaciones”. Revista electrónica de estudios internacionales. 2002. www.reei.org

8 comentarios:
HolA!
Una sola cosa por ahora. Cuando dices "Bajo que ...." ....ese "que" se escribe con tilde en la E: Bajo qué.
Saludos
Bueno, si van a hacer comentarios, por lo menos que tengan que ver con la Teoría de las RR.II
Excelente informacion sobre pero me gustaria saber que es le miedo hobbesiano ya que la verdad no entiendo mucho sobre esto
Gracias por su informacion me parece muy interesante y me gustaria leer mas post como este nunca dejes de escribir eres muy bueno
Exelente post, aunque no estoy de acuerdo con algunos puntos, pero creo que es bueno, me gustaría saber si van haber actualizaciones del articulo!
Hola amigos, me gustaría saber donde puedo conseguir información similar, ya que estoy realizando un estudio y necesito hacer un buen re-search, gracias!
Thanks mate... just dropped by. Will look for BIKE STN when we get to Seattle. Still in Buenos Airies.
Great post. I think one of the basic things that we should know know is that we must always make sure that you are safe in every transactions you wanted to indulge with.
Publicar un comentario